lunes, 2 de febrero de 2015

Köln, el corazón de Renania del Norte-Westfalia

La Ciudad de los Ubios



Salgo de madrugada. Aún está oscuro y abandono la ciudad de los canales con un hermoso amanecer con nubes en forma circular. Me dirijo hacia la ciudad más poblada del Estado de Renania-Westfalia, Köln. 
Antiguamente una colonia romana, llamada Claudia Agrippinesium. 



Asentada a orillas del rio Rhein,  era la sede del arzobispo de Colonia, Príncipe Elector en tiempos del Sacro Imperio Romano. Actualmente es una de las ciudades más importantes a nivel industrial de Alemania. 

De camino por el Bundesautobahn 5 paso por la ciudad de Leverkusen. Esta ciudad está íntimamente ligada al desarrollo farmacéutico y la química alemana pues las oficinas de Bayer tienen su sede en el área de Wiesdorf. El edificio más cercano al Autobahn 5 es el gran estadio BayArena que es la casa del Bayer  04 Leverkusen, el equipo de futbol cuyo propietario es la empresa Bayer. 




Una señal azul me indica mis siguientes destinos. Al llegar a la intersección el CarTour toma la salida hacia el Bahn 4 con dirección a Köln-Süd y a hacia Frankfurt am Main. 



Cruzando el ancho y poderoso Rhein entramos en la ciudad de Colonia. Junto a la estación de ferrocarriles se encuentra la catedral gótica más grande de Europa, Kölner Dom o Hohe Domkirche St. Peter und Maria, la Catedral de Colonia. Con sus 157 metros de altura, esta magna obra de ingeniería renacentista sobrevivió a los bombardeos de la Segunda Guerra Mundial pues servía de punto de referencia para los bombarderos de los Aliados y también advertía a los alemanes cuando se acercaban los pilotos enemigos. Si bien las bases y los vitrales sufrieron daños por las vibraciones de los constantes bombardeos, la Catedral se mantuvo en pie, dominando la silueta de la ciudad. 









El intenso frío me hace buscar refugio dentro de la Catedral. Las arquivoltas del tímpano de la puerta central están decoradas con escenas bíblicas y sobre el pilar del centro se erige una estatua de la virgen María. 




Tras pasar el umbral y el nártex interior me veo envuelto en un mundo espiritual. La nave central tiene el techo abovedado en arco ojival que atribuye altura. La escasa luz que ingresa a las naves laterales adquiere un carácter casi divino al atravesar los coloridos vitrales. Entre las escenas destacadas tenemos el vitral de los Profetas y el vitral de Pentecostés. 






Vitral de los Profetas


Vitral de Pentecostés





Vitral de Carlo Magno









Según la tradición, en la Catedral de Colonia se conservan las reliquias de los Reyes Magos. Están custodiadas en una pequeña arqueta de estilo gótico elaborada con detalles dorados. La Catedral también alberga el políptico de la Anunciación. Sobre la nave central en las proximidades del altar mayor se encuentra el órgano de cañones.





Políptico de Colonia




El exterior de la Catedral también tiene mucho que ofrecer. 






No puedes dejar Alemania sin disfrutar de los automóviles autóctonos. 



A la salida de mi recorrido por la catedral el hambre ataca. Mis compañeros en la mayoría de ciudades han escogido la opción más mundana, McDonald's. ¡Joder! ¡quién viaja a 13,000 Kilómetros de su casa (donde hay por lo menos 3 McDonald's en una zona!. Justo enfrente encuentro una panadería alemana. Kamps. El olor del pan fresco y dulce llena el ambiente y por 1.29 € me como dos schlemmerstreusel. Con el estómago cargado vuelvo a la carretera. 




Los pueblos alemanes al lado de la AutoBahn 4 asemejan las villas de los cuentos de Disney. Casas de madera con sus tejados de pizarra a dos aguas, para evitar que colapsen por el peso de la nieve. Poco a poco nos internamos en los densos bosques alemanes. Los tonos del otoño le aportan un aspecto encantador al paisaje. En unos minutos llegaremos a la pintoresca localidad de Boppard, donde abordaremos un crucero por el río Rhein. 









Volendam, la ciudad de los pescadores

El puerto de Edam



Termina la visita a la fábrica de quesos, tras haber devorado una gran cantidad de queso de oveja ahumado, cabra con lavanda, gouda, y edam. En el camino encuentro un antiguo molino de viento y es imposible no detenerse para tomar la típica postal de la Holanda rural con sus característicos molinos. Antiguamente estos molinos le dieron a los neerlandeses la capacidad de dragar terrenos y secar lagos. 






Volendam es un pueblo más activo que Marken. En una de las tiendas de souvenirs logré conocer un poco más de la historia de holanda con una pequeña filmación educativa. Las calles son estrechas y la afluencia de turistas me obliga a escapar hacia los muelles para disfrutar de la paz del Merkemeer. 







Los yates aparcados se mecen suavemente al vaivén del pacífico oleaje que da la ilusión de un gran espejo. Pocas cosas se comparan con quitarse los zapatos, doblarse los jeans, y meter los pies en las frías aguas del Merkemeer.  





Muchos pobladores aún utilizan los trajes típicos de la región, y por un módico precio puedes tomarte una foto vistiendo el atuendo local. 




domingo, 1 de febrero de 2015

Marken, el pueblo del mar

La península, anteriormente isla. 



Desde Ámsterdam. La niebla espesa cubre los polders y se hace cada vez más difícil observar algo en el paisaje cubierto por la espesura. Las tierras rurales del municipio de Waterland de Holanda Septentrional son de pastos verdes donde se puede ver algunas ovejas. 






Marken está rodeado por el Markemeer y se une al contienente a través de un dique fijo. Si viaja por carretera, notará que esta es bastante estrecha y se puede observar multitud de patos en ambos lados sobre el agua. 






A primera vista Marken parece un pueblo fantasma. El ambiente es de extrema paz y tranquilidad. Las casas de madera de color verde y tejados a dos aguas empiezan a emerger. No hay muchos vehículos. Un tractor está parqueado en la entrada de una casa, cargado de madera.















Los canales que recorren la ciudad terminan en pequeñas marinas con espacio para botes a vela y motor dentro de borda.




Todo en este pueblo emana paz, el sitio ideal para retirarse después de una vida de trabajo. 

Henry Willig

Saliendo de la península de Marken con rumbo a Volendam. Hago una parada en la famosa fábrica de queso Henry Willig. El lema de esta empresa es "Our cheese likes to travel (a nuestro queso le encanta viajar)" y podría agregarle "a los viajeros les encanta nuestro queso". 

Fuera de la fábrica se encuentra la escultura de Madelaine, una vaca frisona o Holdstein, de las que se extrae la leche que se utiliza para la fabricación de queso, también usan leche de cabra y oveja.



Recibo una rápida clase magistral sobre la elaboración de la sabrosa cuajada de leche. Todo el proceso, desde la cuajada, prensado, secado, y embalaje.








Henry Willig elabora quesos de origen neerlandés como el Gouda y el Edam que es un queso con denominación Noord-Hollanse Edammer, ambos elaborados a partir de leche de vaca. También encontramos queso de leche de cabra y oveja con sabores tan variados que van desde el tradicional ahumado hasta trufas, hierbas amargas, y flor de lavanda.